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Este mes releemos "El Libro de la almohada", de Sei Shônagon

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Casa Índigo
jul 15, 2026
∙ De pago
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Abro mi ejemplar de El libro de la almohada y me encuentro una anotación en la primera página: «Conseguimos este libro a 300 pesos porque lo habíamos soñado». Tengo un recuerdo vago del escenario: una librería en la ciudad de Buenos Aires. Una fecha tentativa: debió de ser en marzo o abril de 2018, cuando yo recién llegaba a la casa de San Telmo, previo al I Encuentro de Mujeres y Escritura que celebraríamos poco después en Montevideo, y principal razón para cruzar el Atlántico. La compañía sí la tengo clara. Puedo ver la cara de Carla 10 años atrás, entusiasmada como yo porque en esa época estábamos empezando a enamorarnos juntas de esa tercera cosa que ha sido nuestra pasión durante los últimos años: los diarios y las literaturas íntimas en general. Por entonces, no se había editado tan preciosamente El libro de la almohada —la edición especial de Adriana Hidalgo, con dibujos de Lola Goldestein salió en 2021 y la de Satori en 2020—, aunque la antigua edición de 2002 de Adriana Hidalgo tampoco estaba mal. Quizá era una librería de segunda, lo supongo porque el libro ya estaba viejito por entonces. Apareció como aparecen los símbolos en los sueños, de forma inesperada y rotunda. Fue una respuesta a nuestras conversaciones sobre Sei Shônagon.

Cuando se trata de rastrear los orígenes de las literaturas intimistas escritas por mujeres, no es fácil encontrar muchos títulos ni autoras antes de la Modernidad. Por eso es tan relevante que el diario de una dama de la corte imperial de Japón del siglo X haya llegado hasta nuestros días y —esto es más sorprendente aún— se hayan hecho las suficientes ediciones para que todavía lo podamos leer. El libro de la almohada es considerado una joya de la literatura universal, aunque pocas veces se menciona esto fuera de los circuitos literarios de nicho. A nosotras nos apasiona: Sei Shônagon nos parece una poeta de las atmósferas y los placeres, y sus «listas de cosas que», fragmentos con una mirada gamberra y libre de juicios que para muchas lectoras del presente quizá choque con la idea que tenemos del pasado de las mujeres.

Empecemos por ahí, entonces: ¿De qué está compuesto El libro de la almohada? Los 185 capítulos cortos tienen diferentes formatos, entre los que destacan las viñetas de la corte, los retratos de personajes del mundo cotidiano de la emperatriz a quien Sei Shônagon servía, los aforismos, los listados, las reflexiones o los recuerdos. Sin importar en qué formato se presenten, todos los textos comparten una forma de la mirada centrada en la observación aguda y en la ironía. Quizá por eso nos parece gamberra, por eso nos saca una risita a quienes la leemos más de 1000 años después. Es heredera de una ética diferente a la nuestra: mientras que se sea leal a los valores de la época, todo está bien. Y en la era Heian, tener amantes, casarse y divorciarse, vivir con frivolidad entre telas ricamente bordadas y objetos lujosos, escribirse cartas de amor con múltiples hombres o vivir sola eran condiciones más que aceptadas por la sociedad cortesana.

A continuación:

  • 5 datos sobre la desconocidísima Sei Shônagon para entender El libro de la almohada

  • Algunos de nuestros fragmentos favoritos del libro

  • 3 propuestas para llevar las enseñanzas de Sei Shônagon a tu escritura

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